
El 92% de las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales en 2025 fueron por riesgos secundarios
Swiss Re Institute confirma lo que ya avanzó en diciembre: las pérdidas aseguradas globales por catástrofes naturales superaron los 100.000 millones de dólares en 2025. En concreto, las pérdidas aseguradas alcanzaron el año pasado los 107.000 millones, una cifra inferior a la tendencia a largo plazo pero aún elevada debido a la alta frecuencia de eventos en zonas densamente urbanizadas y de alto valor.
Uno de estos eventos fueron los incendios forestales de Los Ángeles, que constituyen el mayor siniestro por incendios registrado con 40.000 millones de dólares en pérdidas aseguradas. Por su parte, 2025 fue el tercer año más costoso en cuanto a tormentas convectivas severas, con 51.000 millones de dólares en pérdidas globales, solo por detrás de 2023 y 2024. En contraste, las pérdidas aseguradas por inundaciones se situaron muy por debajo de la media, con 3.400 millones de dólares, frente a los 15.400 millones registrados como promedio en los cinco años anteriores. Pero llama la atención que, en 2025, los llamados riesgos secundarios —como son los incendios forestales, las tormentas convectivas severas y las inundaciones— representaron un 92% de las pérdidas aseguradas globales por catástrofes naturales, un dato sin precedentes.
Brecha aseguradora
En total, en 2025, las pérdidas económicas totales se situaron en los 235.000 millones de dólares, mucho menos que en 2024 (338.000 millones). De los 235.000 millones, 220.000 millones son por catástrofes naturales y los 35.000 millones restantes por eventos de origen humano.
De esos 235.000 millones de pérdidas, como ya hemos indicado, alrededor de 120.000 millones están aseguradoras: 107.000 millones corresponden a catástrofes naturales y el resto a eventos cometidos por el hombre.
Conocidos estos datos, en el estudio se hace hincapié en que las pérdidas económicas globales por catástrofes naturales ascendieron a 220.000 millones de dólares en 2025, estando aseguradas por tanto aproximadamente el 49%, siendo el porcentaje más alto registrado en estos estudios. No obstante, a pesar de ello, los autores del estudio advierten de que la brecha de protección sigue siendo significativa, especialmente en economías emergentes, donde entre el 80% y el 90% de las pérdidas no están cubiertas por seguros, lo que subraya la necesidad de combinar una mayor adaptación y gestión de riesgos con una cobertura de seguros más amplia y accesible.
Ausencia de huracanes
El año 2025 también estuvo condicionado por la ausencia de grandes huracanes con impacto en Estados Unidos, lo que contribuyó a que las pérdidas aseguradas globales se situaran por debajo de la tendencia a largo plazo. Aun así, el crecimiento estructural de las pérdidas se mantiene, con tasas anuales del 5% al 7%, lo que subraya la importancia de reforzar las estrategias de adaptación y mitigación para garantizar la asegurabilidad y reducir las brechas de protección.
Por regiones, en Norteamérica, el crecimiento de las pérdidas aseguradas está impulsado principalmente por los incendios forestales y las tormentas convectivas severas, con un aumento anual del 14% en pérdidas por incendios; en Europa, más de la mitad del crecimiento de las pérdidas aseguradas se debe a las tormentas convectivas severas, con una tasa estimada del 10% anual; en Asia, el crecimiento está dominado por las inundaciones; y en Oceanía/Australia, las pérdidas se reparten entre tormentas convectivas e inundaciones.
"Las pérdidas por catástrofes naturales registradas en 2025, que se sitúan por debajo de la tendencia, responden a una variabilidad favorable y no a una reducción del riesgo subyacente. Si se retomaran los niveles normales a largo plazo, las pérdidas podrían alcanzar los 148.000 millones de dólares en 2026. Según nuestro escenario modelizado, las pérdidas aseguradas podrían incluso alcanzar los 320.000 millones de dólares en 2026. La tendencia al alza es estructural y resulta clave identificar sus impulsores para gestionar mejor los riesgos antes de que se materialicen las pérdidas", alerta Balz Grollimund, director del departamento de Riesgos Catastróficos. Y coincide Urs Baertschi, director ejecutivo de Reaseguros de Daños y Accidentes: "Un año de pérdidas máximas podría duplicar los niveles recientes y superar los 300.000 millones de dólares. La concienciación sobre el riesgo, junto con la adaptación, la mitigación y una adecuada cobertura aseguradora y reaseguradora, es fundamental para reforzar la resiliencia de la sociedad. Nos protegemos contra los riesgos máximos absorbiendo los eventos de baja frecuencia y alta gravedad que pueden convertir rápidamente un año tranquilo en un año con pérdidas récord".
Si quiere recibir diariamente y GRATIS noticias como esta, pinche aquí.
