Los supervisores europeos piden más vigilancia ante 3 vulnerabilidades concretas

Las dependencias externas, las tecnologías emergentes y el crédito privado son las principales vulnerabilidades para el sistema financiero de la UE. Es lo que sostienen las Autoridades Europeas de Supervisión (EBA, Eiopa y ESMA) en su actualización de riesgos de otoño de 2026.

Por un lado, los supervisores advierten sobre la dependencia de proveedores e infraestructuras no pertenecientes a la UE, lo que podría "amplificar el impacto de las crisis geopolíticas y las interrupciones operativas. La dependencia de proveedores de servicios de TIC fuera del Espacio Económico Europeo sigue siendo motivo de especial preocupación, junto con los crecientes riesgos cibernéticos vinculados a modelos de inteligencia artificial cada vez más sofisticados".

En cuanto a las vulnerabilidades relacionadas con el crédito privado, señalan que a pesar de que el sector sigue siendo relativamente pequeño en la UE, "su rápido crecimiento, su limitada transparencia y sus crecientes vínculos con el sistema financiero en general podrían generar riesgos en períodos de tensión".

En todo caso, las Autoridades Europeas de Supervisión creen que el sistema financiero de la UE se ha mantenido resistente frente a esos retos, y concluye que los fondos de inversión, las aseguradoras y los bancos "siguen mostrando unos fundamentos sólidos, aunque las tensiones geopolíticas, las amenazas cibernéticas, las catástrofes naturales y los avances tecnológicos siguen marcando las perspectivas".

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