El Instituto Santalucía reclama un modelo de jubilación flexible para aprovechar el talento sénior
España necesita un sistema de jubilación que permita y fomente que los trabajadores mayores puedan seguir activos, según alerta un nuevo informe del Instituto Santalucía. El estudio, titulado 'La compatibilidad entre pensión y trabajo: avances y desafíos', subraya que, pese a reformas recientes, la falta de coordinación y los incentivos económicos débiles dificultan la prolongación voluntaria de la vida laboral.
El informe advierte que la rigidez del sistema tiene efectos negativos: caída brusca de ingresos para los trabajadores, pérdida de talento senior para las empresas y desaprovechamiento de cotizaciones para la Seguridad Social.
El Insituto recuerda que, actualmente, las tres modalidades legales para compatibilizar pensión y trabajo operan de manera fragmentada:
Jubilación activa: permite percibir una parte de la pensión mientras se continúa trabajando a tiempo completo. El esquema progresivo actual va del 45 % de la pensión el primer año hasta el 100 % a partir del quinto. No obstante, las nuevas cotizaciones no mejoran la pensión futura ni se generan complementos adicionales, y no existe un contrato laboral específico para jubilados activos.
Jubilación parcial: permite reducir la jornada laboral mientras se percibe parcialmente la pensión. Requiere un mínimo de 33 años cotizados y la contratación de un trabajador en sustitución, lo que limita su flexibilidad.
Jubilación flexible o reversible: permite a personas ya jubiladas reincorporarse al trabajo a tiempo parcial, reduciendo proporcionalmente su pensión. Su desarrollo reglamentario está pendiente y presenta incoherencias con las otras modalidades.
Los autores del estudio proponen un Modelo Integral de Jubilación Compatible (MIJC) que unifique reglas de acceso, cálculo de pensión y cotización, y que permita flexibilidad laboral -por cuenta ajena o propia, a tiempo parcial o completo-. También plantean la creación de un contrato específico para pensionistas activos que facilite la relación con las empresas y reduzca la inseguridad jurídica.
José Manuel Jiménez Rodríguez, director del Instituto Santalucía, destaca que "la jubilación debe dejar de ser un punto final y convertirse en una fase flexible del ciclo laboral". Según el informe, un sistema así favorecería el envejecimiento activo, optimizaría el talento sénior y reforzaría la sostenibilidad financiera de la Seguridad Social en un país que envejece rápidamente.
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