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11 de febrero
11:45 2026
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Las tormentas convectivas severas ya son el riesgo asegurado más costoso del siglo XXI

Aon ha publicado su informe anual 'Climate and Catastrophe Insight Report' que deja una relevante conclusión: las tormentas convectivas severas se han convertido ya en el riesgo asegurado más costoso del siglo XXI superando a los ciclones tropicales. Las tormentas convectivas severas son fenómenos atmosféricos de alta intensidad, corta duración y gran capacidad destructiva. Para los autores del informe, esto muestra cómo eventos cada vez más frecuentes y de gran volumen están redefiniendo los patrones de pérdidas económicas globales.

Aun así, el ejercicio 2025 no ha sido especialmente catastrófico. Según se extrae de este informe de Aon, las pérdidas económicas globales derivadas de desastres naturales alcanzaron los 260.000 millones de dólares, que es la cifra más baja desde 2015. Si bien, al sector asegurador le ha ido algo peor ya que las pérdidas aseguradas se elevaron hasta los 127.000 millones de dólares, siendo el sexto año consecutivo en el que las aseguradoras han tenido que afrontar pagos por encima de los 100.000 millones de dólares. Y la razón de esta divergencia la tienen eventos climáticos como las tormentas convectivas severas, cada vez más frecuentes y de alta severidad, y que generan importantes pérdidas aseguradas incluso en años con actividad de riesgo por debajo del promedio. Según muestra este informe, solo en 2025, estas tormentas convectivas severas han generado 61.000 millones de dólares en pérdidas aseguradas, la tercera cuantía más alta registrada.

Por tanto, las aseguradoras cubrieron cerca de la mitad de las pérdidas económicas globales en 2025, dejando una brecha de protección del 51%, que es la más baja jamás registrada.

En total, de acuerdo con la información publicada por Aon en este informe anual, en 2025 se registraron 49 eventos climáticos con pérdidas económicas superiores a los 1.000 millones de dólares (por encima del promedio a largo plazo), mientras que otros 30 eventos superaron los 1.000 millones en pérdidas aseguradas, muy por encima del promedio histórico, que está en 17 eventos. Esto deja patente el efecto acumulativo de catástrofes medianas cada vez más frecuentes.

Eventos más costosos y letales

En 2025, los eventos más costosos fueron los incendios forestales en California, con 58.000 millones de dólares en pérdidas económicas y 41.000 millones en pérdidas aseguradas. Pero también hay que destacar que el calor extremo causó más de 25.000 muertes en todo el mundo y siguió siendo uno de los principales impulsores de mortalidad asociada a desastres naturales. El 2025 fue el tercer año más caluroso desde que hay registros.

Lamentablemente, los eventos catastróficos provocaron en el mundo unos 42.000 fallecimientos, causados principalmente por terremotos y olas de calor. Si bien, se sitúan un 45% por debajo del promedio. El terremoto en Myanmar fue el evento más letal después de las olas de calor, con 5.456 víctimas.

En el informe, como es habitual, se profundiza por regiones. En relación a Iberia (España y Portugal), se precisa que el 2025 ha sido un año benigno donde se han registrado eventos con pérdidas aseguradas por debajo de la media de los años precedentes. Se registraron eventos de inundación o tormentas convectivas pero de severidad baja. Por otro lado, se apunta en el informe que la pertinaz sequía y los incendios forestales causaron pérdidas económicas estimadas en cerca de 1.800 millones, pero sin impactar de forma relevante a la industria aseguradora.

Transferencia alternativa de riesgo

El informe de 2026 destaca que la transferencia alternativa de riesgo es cada vez más crítica para aportar el capital necesario que permita a las organizaciones mitigar riesgos y fortalecer su resiliencia. Y se destaca el valor de los seguros paramétricos, que liberan fondos automáticamente cuando se cumplen ciertas condiciones y demostraron ser fundamentales durante eventos como el huracán Melissa. Además de fomentar soluciones alternativas de gestión del riesgo, el informe llama a incrementar la resiliencia mediante tecnología más inteligente e infraestructuras más resistentes, mejores sistemas de pronóstico, estándares de construcción robustos e infraestructuras modernizadas para reducir daños a largo plazo y facilitar una recuperación más rápida.

"Este informe destaca la creciente necesidad de colaboración entre organizaciones, aseguradoras, gobiernos y comunidades", ha afirmado Greg Case, presidente y CEO de Aon, que ha añadido: "La industria aseguradora está en una posición única para actuar como socio estratégico ante estos retos, aportando niveles récord de capital para ayudar a los clientes a responder a riesgos meteorológicos y desarrollar soluciones diversificadas de transferencia alternativa de riesgo que fortalezcan la resiliencia frente a un clima cambiante".

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